La tragedia de cumplir 30

 

Elegí un titulo tan dramático en un afán de representar lo que ha sido para mí  la idea de llegar a la treintena.

Cuando estaba en comienzos de mis veintes “alcanzar el tercer piso”, como coloquialmente se dice, era un acontecimiento que me sabía lejano, pero a pesar de ello el sólo hecho de imaginarlo ya me pesaba, “estoy envejeciendo”, me decía cada año conforme iba aumentando la cifra de mi edad.

A veces me recordaba que no era tan importante, que probablemente solo lo encontrara simbólico por que se trataba de pasar a una nueva década, que mi espíritu podría ser tan joven como quisiera y por el tiempo que quisiera.

Pero siempre estaba ahí esa pequeña preocupación, y sé que mucho tenía que ver con los sueños y metas que todavía no había podido cumplir. Miraba hacia adelante y me encontraba temiendo por lo que no había logrado aún, era en cierto modo aterrador, como si un reloj de arena se hubiese puesto en marcha para recordarme el tiempo que quedaba.

A partir de los 28 decidí frenar ese innecesario miedo e intente centrarme en las cosas que me hacían feliz y en los momentos preciados con los seres que más amo.

Sin embargo seguía la espinita de la edad haciendo mella en mi cabeza. Finalmente un desastroso día una conocida cercana sufrió un derrame cerebral de manera repentina. Tal evento me impacto bastante, pues ella, a quien llevaba mucho tiempo de conocer, era relativamente joven. A partir de entonces comencé a abrir los ojos hacia las cosas que de verdad importan, y entendí  que cumplir 30 o 40 o 50 años no era ninguna tragedia… tragedia era no quedarse a vivir lo suficiente. Tragedia era seguir una existencia burda.

Comprendí que cumplir años es de hecho una bendición, pues así recordamos que seguimos de pie en este mundo y que por tanto, lo único que debe hacerse es agradecer.

Muchas veces nos rayamos con situaciones que de verdad no tienen sentido ni relevancia. Nos quejamos de la evolución que sufre nuestro cuerpo con el pasar de los años, y poco notamos que tenemos el privilegio de ver, oír, escuchar, saborear, pensar y sentir, y eso es precisamente lo que nos convierte en seres humanos perfectos.

Nos quejamos de no tener los bienes que deseamos o el éxito profesional esperado, pero no nos damos cuenta que cada noche un techo nos cobija y hay un plato de comida sobre nuestra mesa, privilegio que no todas las personas pueden darse.

Nos hemos acostumbrado a vivir una vida hasta cierto modo cómoda, que acabamos invisibilizandola por completo. Damos por hecho que tener lo básico para vivir es algo común, así que dejamos de agradecerlo y entonces ocupamos la atención en nimiedades que nos destrozan la cabeza.

Vivimos pensando en el futuro, preocupándonos por cumplir objetivos, y cuando  por fin lo hemos hecho, pasamos de largo para concentrarnos en cumplir otros nuevos. Nos obsesionamos con un tiempo que no existe de forma irracional, olvidando que mientras vivimos, cosas increíbles suceden todo el tiempo, pero nos las perdemos por estar distraídos.

Ayer cumplí 30 y he descubierto que he venido cometiendo estos errores toda mi vida, por tal motivo esta entrada es una pequeña sacudida que tiene como finalidad recordarme que lo que importa es que estoy viva, y que por tanto es preciso disfrutar del aquí y del ahora, que da igual si en diez años me vuelvo cuarentona o si a mis cincuenta me pinto el pelo de colores por “la crisis de la edad…”, pues al final de todo… ¡sigo viva!

Hoy agradezco estos treinta años, porque de verdad han sido maravillosos, he conocido personas extraordinarias, he bailado y he viajado, he llorado y he reído y he sentido con pasión.

Hoy estos 30 los asumo con felicidad, porque me siento más joven que nunca.

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3 comentarios en “La tragedia de cumplir 30

  1. Qué chula la foto que has puesto, además estas preciosa. Cuando te metes en los treinta no notas mucha diferencia. Aún te sentirás una veinteañera. Comenzarás a notar que estas en la treintena más adelante. Yo hago 33 en mayo. Como bien dices, tragedia es no vivir lo suficiente. Yo he llegado a decir en más de una ocasión que si me dijeran que mañana me muero, me sentiría satisfecho por la cantidad de cosas que he hecho en mi vida. He tenido todas las experiencias que quería, me he satisfecho y me he quitado todas esas inquietudes que me rondaban. No he parado quieto. Y lo mejor es que, con todo, aún me queda por vivir muchas más cosas, nos queda mucho por aprender y vivir. Ir cumpliendo años es un orgullo y más si cada uno de esos años los exprimes al máximo haciendo lo que te gusta. No me gusta cuando hay gente a la que le da reparo decir la edad que tiene. Cierto es que tú y yo somos aún unos jovenzuelos, pero cuando lleguemos a los cincuenta o sesenta (espero que así sea) qué orgulloso me sentiré. Firmaría con llegar a la edad de esos ancianos que con ochenta o incluso noventa tienen aún una agilidad física y mental más que notables. Pero eso ya es una suerte a la que no todo el mundo alcanza. Tengamos fe en que sí.

    Ahora tienes diez años por delante para hacer dos cosas: sentirte orgullosa por todo lo que has hecho todos estos años atrás y mantener viva, y aún con más razón, la ilusión por hacer todo lo que te plazca. Disfrutar de lo que tienes, lo que sabes y lo que te queda por conocer y tener.

    Aquí estaré para acompañarte en esta nueva etapa de tu vida y ser testigo de ella.

    Muchos besos, Alba.

    ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

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    1. Álvaro, no sabes lo bien que me han hecho sentir tus palabras!
      Claramente alegraste mucho mi día, siempre lo haces, pero hoy en lo particular lo hiciste mucho ¡mucho más!
      Que bonito es leerte y saber que hay alguien que entiende tan bien la vida, que se deja sorprender por ella y que se mantiene agradecido por todas las cosas que le van sucediendo. Me quedó corta al intentar explicarlo, pero hago mi mejor esfuerzo jeje.
      ¡Eres pura inspiración! y me complace tanto saber que tengo tú amistad en esa otra parte del mundo. Seguro que llegarás a los 50, 60, y hasta 90 años, y si no es así, que grandioso que tengas claro que ha sido una vida hermosa.

      Yo también te acompañare en tus siguientes etapas, pues en verdad aprecio tener un amigo como tú, me siento francamente afortunada.

      ¡Gracias también por el cumplido de la foto!, te confieso que fue algo gracioso tomarla. La mayoría de la gente que la ha visto me ha preguntado si era una fiesta, o si alguien puso la decoración e hizo las fotos. La pura realidad es que lo hice yo misma. La noche anterior arregle esa pequeña decoración para mi, me compre un pastel y pedí que le pusieran el número 30 y lo pintaran de rosa, y finalmente con el apoyo de una mesa, un tripode y el temporizador de la cámara me hice esas fotos. Lejos de sentirme rara por realizar ese tipo de cosas, me siento orgullosa por hacer siempre el esfuerzo de consentirme. Creo que así deberíamos vivir siempre, festejando nuestra vida y luchando siempre por nosotros mismos. Regalándonos toda la felicidad que podamos. Otro abrazo más para ti desde Chihuahua 🙂

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