Carta a la niña que una vez fuí

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Querida Alba:

Nunca sentí tanta necesidad de ponerme en contacto contigo como la que siento este día, me avergüenza admitir que en los últimos años me he olvidado mucho de ti, de esa niña que fuiste un día, ¡y no sabes cómo te extraño!

La vida era fácil entonces, aún recuerdo esas tardes después de la escuela cuando llegabas a casa e ibas directamente a ese lugar secreto tuyo, La Superficie cómo solías decirle. Decidiste llamar así a aquel trozo de monte en honor a la peli de la Sirenita, porque ella siempre quería ascender a la superficie del mar, pero el rey Tritón, su padre, se lo tenía estrictamente prohibido. En tu caso ocurría algo similar, aquel era un sitio emocionante pero prohibido, y te llevaste muchas buenas reprimendas de tus padres por escapar ahí a cada rato, entonces eras muy pequeña para comprender los peligros que un lugar así de solo encierra. Sin embargo tuviste la suerte de nunca sufrir nada malo y en cada ocasión volviste a casa emocionada, loca de contenta y con los bolsillos repletos de pequeños vidrios de frascos y botellas que ibas recolectando, esos vidrios que triturabas con apoyo de una roca y que ponías al sol, eras feliz observando como reflejaban ese haz de luces multicolores en la pared.

Supongo que desde entonces sabías que eras rara, pero no lo digo en el mal sentido, sí de algo siempre he estado orgullosa durante todos estos años ha sido de tu rareza incorregible.

“Investigadora en fenómenos paranormales”, eso decías que ibas a ser de mayor después de haberlo visto en un programa de radio, y es que niña, siempre tuviste esa fascinación por las cosas de terror y los fantasmas, ya te digo yo que eso no ha cambiado mucho, aun disfrutas ponerte alrededor de las fogatas durante los campamentos a escuchar a alguien contar emocionantes historias, aunque luego tengas problemas para dormir por las noches.

Alba, quisiera volver a tener la edad que tuviste hace veinte o veintidós años, quisiera poder brincar en los charcos como antes, cocinar pasteles de lodo, jugar a los Power Rangers en el jardín de la casa, donde desde luego siempre fuiste la Pink Ranger, ¡y que nadie se atreviera a contradecirte!, porque entonces mejor jugabas sola jaja. Extraño esos veranos en el Ojo de Atotonilco, cuando aprendías a nadar y eras capaz de despertar a las cinco de la mañana para acompañar a tu madre y darte un chapuzón. Extraño las Ferias del pueblo, cuando subías a los jueguitos mecánicos y comías helado y algodón de azúcar hasta hartarte, y esas vacaciones de visita de la tía Viges, la tía más divertida del mundo, que siempre los reunía a ti y a los niños del vecindario y jugaban todos a la trae, la cárcel libre, los jarritos, el cerillito y congelado, el calabaceado y el stop, ¡que emocionantes eran esas noches!

Hoy te extraño mucho Alba…, extraño las sensaciones que te acompañaban en esa época, la felicidad latente y la sonrisa. Extraño la forma en que soñabas y la manera genuina de esperar todo lo mejor del mundo.

Es mi deber prevenirte porque sé que crecerás y que en algún momento estarás escribiendo esta carta.  También sé que tienes un serio conflicto con la incertidumbre, que prefieres saber las cosas que pasaran, y que a pesar de eso sigues creyendo que puedes modificar el destino.

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No serás Investigadora en Fenómenos Paranormales, con el tiempo descubrirás que esa carrera propiamente no existe y que tampoco deja mucho para vivir, así que en preparatoria tendrás la típica crisis de no saber qué hacer con tu vida, habrá un montón de opciones en puerta y acabarás eligiendo la abogacía. Lo sé, lo sé, es más emocionante investigar fantasmas, pero ya te digo yo que ser abogado tampoco es tan malo.

Atravesarás situaciones duras, puede que incluso vayas a cometer alguna que otra metedura de pata, pero tampoco será lo peor que te pase, equivocarse es la cosa más natural del mundo y con el paso de los años alcanzaras a entender que las equivocaciones dejan mucho aprendizaje.

Tendrás muchos amigos, algunos se quedaran, algunos otros se irán, pero al final de cuentas cada uno pasará por tu vida por una razón importante. Mucha gente va a decepcionarte y algunas veces serás tú quien decepcione a los demás, pero son cosas que tiene la vida y que deben vivirse para aprender.

En algún momento tus sueños pueden cambiar o modificarse, eso nunca deja de pasar y no debes frustrarte cuando no puedas cumplirlos, la verdadera belleza de los sueños está en la lucha por conseguirlos.

Llegará un momento en que soñaras con conocer a ese príncipe azul que te han pintado todos los cuentos, pero conforme pase el tiempo comprenderás que los cuentos y las películas a veces dicen muchas mentiras, no todo es tan simple, mucho menos el amor. Van a romperte el corazón a veces, pero la frase “el tiempo todo lo cura” será la más cierta que escucharas jamás, así que recuérdala cuando estés triste, todo pasa mi niña preciosa, y tu corazón es de los fuertes, de los que pueden reconstruirse las veces que sean necesarias.

Habrá días en que la pena te acoja, entonces creerás que lo que te sucede en ese momento será la cosa más mala del mundo, ya te digo yo que no es así, ¡y mira que si alguien sabe soy yo!, que he vivido en tu piel y en tus zapatos durante todos estos años.

Pero no todo es terrible, también habrá cosas muy buenas en tu vida y que amaras con locura. Y es que tienes una determinación férrea para ir detrás de tus metas, posees la cantidad exacta de sentimiento para disfrutar de la vida. Cuando ríes, lloras y amas, lo haces de verdad. Tú no te andas con medias tintas y vas a tope, porque sabes que algún día vas a morirte y entonces ya no habrá más remedio.

Aprenderás a bailar y pasaras noches enteras sacándole filo a los tacones, desgastándote la suela con la salsa y el merengue y la cumbia y la bachata, y que si te equivocas con un paso ¡al carajo!, tú bailas porque te hace feliz y no te importa quién mire.

¡Vas a viajar Alba!, y entonces encontraras los momentos más bonitos de tu vida, esos en los que convivirás contigo a tiempo completo y harás descubrimientos interesantes. En esos viajes encontraras instantes en los que vas a amar la vida. Viajar se volverá una filosofía, una religión incluso, y vivirás para eso.

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Por último solo quiero darte un par de consejos.

Nunca dejes que nadie te haga sentir inferior porque no lo eres, de la misma forma que nadie es inferior a ti y eso debes tenerlo claro siempre.

Jamás te avergüences de tus sentimientos, nadie es culpable por sentir, y nadie puede reclamarte tampoco.

Abre el corazón y la mente a las cosas y oportunidades que te ofrece la vida, no cierres puertas que pueden llevarte a destinos maravillosos, pero tampoco permanezcas sobre terrenos que no te hacen sentir cómoda. Ningún amigo, ningún amor, ningún trabajo y ninguna circunstancia valen tu salud y estabilidad emocional, mental y física.

No te dejes llevar por costumbres y estereotipos, habrá millones de personas que te dirán que las cosas tienen que ser de una u otra forma, pero al final cada quien es arquitecto de su vida, así que tu vive conforme lo que creas y te haga sentir bien.

Se fiel y justa con tus amigos, familiares y cualquier persona a la que quieras, no hagas aquello que no te gustaría que te hicieran a ti, es una regla de hecho muy sencilla de entender.

Jamás repudies la soledad, con los años entenderás que no es mala, que te dota de fortaleza y te regala mucho tiempo para autodescubrirte y analizarte.

No regales el amor que tienes a gente que no se lo merece. Dalo a la persona que también te amé y esté dispuesta a demostrarlo, pero sobre todo Alba, dalo a ti misma, porque para amar se debe empezar siempre por uno.

Sueña en grande, pero sobre todo, ¡ve a por esos sueños!, establece metas reales y trabaja para cumplirlas. Hay una frase que tu padre te dijo de mayor, pero que es preciso que recuerdes cada día… “las cosas posibles las consiguieron aquellos que eran tan locos y testarudos que se negaron a aceptar que podían ser imposibles”.

Viaja Alba, nunca dejes de viajar. Escribe, baila, y en general haz todo aquello que te hace feliz, conoce personas maravillosas en el camino, atesora momentos inolvidables, quédate con lo mejor de cada persona, aprende a perdonar, se tolerante, enamórate y nunca dejes de aprender.

Ahora solo te pido un favor…, lee esta carta siempre que creas necesitarla, sin importar que edad tengas.

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4 respuestas a “Carta a la niña que una vez fuí

  1. Preciosa carta. A medida que la iba leyendo me iba emocionando aún más. Al principio, cuando comentas lo de la Superficie, los cristalitos de colores que machacabas con una piedra, y sobre todo, ¡que querías ser investigadora de fenómenos paranormales! Ahí me dibujaste una sonrisa enorme en el rostro. Encima aderezas esta carta con unas fotos de valor incalculable, son tiernas y hermosas al mismo tiempo, y lo son porque reflejan a una niña aún más hermosa y tierna. Una niña que a cada momento demostró tener mucha inteligencia y talento. Esta niña debe de sentir orgullo y satisfacción de la mujer que es hoy.

    Me han gustado todos y cada uno de los consejos que le das a la pequeña Alba. Ser justa con la gente que te quiere, amar sólo a quien lo merezca, o pensar en cada momento que el tiempo pasa y lo cura todo, o casi todo.

    ¡Sigue desgastando la suela de los tacones, carajo!

    Eres una mujer extraordinaria, Alba. Te admiro mucho.

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    1. Álvaro!! Muchísimas gracias por tus palabras, sabes que la admiración es correspondida! escribí eso con el corazón, a veces siento que falta contactar con nuestro niño interior… La vida es tan fácil de niños y de adultos solemos complicarla por cosas sin sentido jeje. Muchos besos y abrazos Álvaro!

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  2. ¡Qué belleza de carta! La profundidad del mensaje, la claridad de las palabras; qué manera de involucrar a quien te lee: sentí que jugaba con Alba de niña, y que era compañera de viaje de Alba adulta… un poco más, y compartimos notas en la carrera, pues también estudié Derecho (Abogacía). No soy Alba, pero leeré esta carta cada vez que sienta la necesidad de revivir ese espíritu aventurero que tan bien has sabido compartir. ¡Un abrazo!

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